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Alfred Nobel


 

LA GRAN CIUDAD ADMINISTRATIVA

ALGO MÁS QUE PALABRAS

 

De un tiempo a esta parte se habla de acercar la administración al ciudadano, sin embargo no siempre es así. Falta esa gran ciudad administrativa, que podría ubicarse en polígonos del extrarradio de la ciudad, con servicios amplios tanto para el personal al servicio de la Administración como para los administrados, a los que se les facilitaría el acceso, con amplios aparcamientos y concentración de departamentos. Porque ese espacio, podría abarcar las distintas administraciones (estatal, autonómica, institucional, local...), a fin de que los clientes tuviesen concentrado lo del “papeleo”, que lejos de aminorarse, parece que crece cada día más.

Aunque la sociedad de la información y del conocimiento ha de generar una "administración electrónica", lo cierto es que a la hora de la verdad, nada de nada. El mundo de Internet aún no abre las puertas a los ciudadanos, por mucho que se diga y se vocifere. Ya nos gustaría que pudiésemos resolver las gestiones con las administraciones públicas a través de la red cualquier día, a cualquier hora y desde cualquier lugar. Quizás, para ello, habría que empezar por impulsar, poner de acuerdo, y armonizar las ventanillas de las distintas administraciones, que en la mayoría de los casos ponen locos a los administrados.

Sería buen momento para la creación de esa gran ciudad administrativa, con amplios servicios, para conseguir el objetivo de ser más eficaces y a su vez más eficientes logrando el gran reto histórico de las administraciones públicas de acercarse al ciudadano, de forma personalizada de manera que cada ciudadano pueda sentirse como "cliente único" en su relación con la Administración y en un espacio que aglutine todas las administraciones, como si fuese un polígono industrial.

Las distintas administraciones debieran seguir avanzando en conseguir en los próximos años una función pública al servicio de los ciudadanos, que no se quedase solo en papel y en buenas intenciones, debería incorporar las nuevas tecnologías en todas las áreas, implicando a los empleados públicos a través de una nueva política de personal, con formación continua y permanente, y una real promoción administrativa que los motive y los valore en su justa medida, porque el funcionario de hoy trabaja como cualquier empleado de una empresa privada.

Por otra parte, quizás el “terrorífico papeleo” sería menor, si se evitasen duplicidades y solapamientos que son mezquinos e incongruentes. A veces se hacen cosas repetitivas, por costumbre, porque se hacían antes, y hoy no tienen justificación alguna. Falta esa gran revolución, la de generar los documentos imprescindibles y no una montaña de expedientes donde sobran decenas de impresos.

Sin duda, en esa ciudad administrativa, debe imperar una nueva organización, porque los tiempos cambian, potenciando los mecanismos de relación interadministrativa bilaterales o multilaterales que faciliten la colaboración en la prestación de servicios y ejercicio de competencias compartidas o concurrentes, de manera que no se produzcan incongruencias.

Ciertamente ofrecer una administración sencilla, ágil y accesible, en esa gran ciudad administrativa, que por otra parte, generaría muchos puestos de trabajo indirectos; puesto que incluso, podría haber centros escolares, y con ello se facilitaría el trabajo de las familias que tienen hijos en edad escolar, no es fácil y es cuestión de tiempo. Lo sé. Pero hemos de trabajar, en ello. Sin prisas pero sin pausa que se dice. Y aquí, en esto de mejorar el servicio al ciudadano, que para eso paga religiosamente sus impuestos, hay muchos sin sentidos consentidos. ¿Se acuerdan de la ventanilla única?. ¿En cuántos sitios funciona?. Lo más fácil, es que al estar en una cola, le digan que vaya a otra, y tras esa otra cola, que se dirija a otro centro directivo, que tiene su ubicación en otro sitio, generalmente en el centro de la ciudad, donde resulta imposible aparcar. Y que cuando estemos allí, nos digan, vuelva usted mañana, o dentro de una semana.

Es una asignatura pendiente, la de apostar por una administración que, en verdad, potencie el desarrollo económico y el progreso social. Pero, para ello, se necesita simplificar la normativa y agilizar la gestión para facilitar la creación de Pequeñas y Medianas Empresas y su competitividad, generalizar las Ventanillas Únicas Empresariales, que reúnen en un mismo espacio las distintas tramitaciones de todas las administraciones referentes a la creación de empresas, a todas las comunidades autónomas y municipios españoles; y tantas otras cuestiones que todos sabemos, pero que nos callamos, resignados porque la administración, aún se dice y se comenta, es poderosa. ¡Cualquiera le mete mano!. Pues ya es hora.


Víctor Corcoba Herrero

 

 

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